Resopla Aryna Sabalenka con alivio. Y no es para menos. Agua al cuello durante un buen rato y obligada a remontar, la número uno ha terminado resolviendo un partido que se le había puesto más bien crudo, a remolque de la veterana Laura Siegemund y cada vez más invadida por ese nerviosismo que tantas y tantas veces ha pagado caro. No así esta vez, finalmente se salva. Y progresa la bielorrusa hacia las semifinales: 4-6, 6-2 y 6-4, tras 2h 54m. Se le ha encendido la bombilla a tiempo, porque no todo es romper la pelota y el mismo recurso que ha ido llevándole por la calle de la amargura es el que le ha salvado: la hierba y los cortados, dos elementos indisociables.

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