Sale el sol en Vallecas y se abren las tres taquillas que tienen en vilo a todo un barrio. Son las nueve de la mañana, pero hay gente que lleva esperando desde las seis o las siete. Una fila de poco más de un centenar de personas aguarda para poder adquirir su abono de temporada del Rayo Vallecano, el objeto más preciado y más difícil de conseguir estos días en el barrio del sur de Madrid. Con el paso de las horas, la fila, más que avanzar, va creciendo hasta dar la vuelta por la calle del Arroyo del Olivar. Varios de los que este martes intentan conseguir el valioso carnet cumplen su cuarto día de penitencia forzosa bajo el sol veraniego. “Nunca había visto algo así en mi vida”, afirma Paco Pérez, concejal de Más Madrid en el Ayuntamiento de Madrid y aficionado del Rayo Vallecano. “Nos hemos sentido maltratados. Esta situación es anacrónica e impropia de un club de Primera División”, reclama este afortunado que solo tuvo que hacer cola durante ocho horas.

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