<strong>Lucas Ocampos anda perdido</strong>. Sin rumbo fijo y asfixiado dentro del ecosistema del <strong>Sevilla</strong>. Hace tiempo que perdió el camino que había hallado en su primera temporada y media en Nervión. La llegada de <strong>competencia de nivel, unida a bajos picos de rendimiento individual</strong>, con un carácter al que le cuesta asimilar que su papel protagonista ha pasado de largo, han provocado un cóctel de difícil digestión para el entrenador y la propia cúpula sevillista. La mejor solución que entendían las partes era <strong>la marcha del extremo este verano</strong>. No ha llegado una sola oferta. Tampoco él quería dar un paso atrás en su carrera ni tenía intención de poner sencillo su adiós. En vistas de cómo se ha movido el mercado, <strong>Lopetegui esperaba y espera recuperar algo de esa energía de Ocampos en el campo</strong>. De momento se ha encontrado todo lo negativo que también pone el argentino sobre la hierba.

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