El Real Madrid de Xabi Alonso respondió a la exigencia del cruce de cuartos con la madurez de un equipo en constante crecimiento. Fue Gonzalo quien abrochó con un cabezazo espléndido un centro perfecto de Trent, pero fue una victoria coral, con Valverde como líder con y sin balón ante una Juventus que se fue arrugando, poco a poco, ante el empuje madridista. Las manos de Di Gregorio evitaron una victoria mucho más holgada de un Madrid fiable, sólido y a ratos brillante.

