Casemiro saltó al césped de Old Trafford poco antes del partido, exhibió al cielo de Mánchester una camiseta con su nombre y se hizo un selfie para las redes sociales del club entre el clamor generalizado. En el tránsito hacia la grada divisó en la banda a Roy Keane, antiguo cacique del centro del campo del United y ahora comentarista televisivo, y acudió a cumplimentarle. El adusto irlandés, el mismo que acabó con la carrera futbolística del padre de Haaland, le saludó afectuoso.

