Vinicius tiene un talento descomunal, y cuando lo derrocha es irresistible. El brasileño, más implicado que nunca en el trabajo colectivo, desniveló el duelo ante el Salzburgo con un buen gol, al espacio, amagando y cruzando, y depositando con una pisadita de genio en Valverde la sentencia antes del descanso. Premio a un equipo esforzado y solidario que asfixió al rival de salida, se replegó en el segundo acto ante el intento del Salzburgo por descontar y seguir en el torneo, y acabó rematando a la contra. Fue Gonzalo, definiendo con clase un balón robado con intensidad. El chico pide a gritos un sitio en la primera plantilla.

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