A este nuevo Real Madrid de la intensidad y las distancias le faltaba todavía la magia de Vinicius, un tanto alicaído en el arranque del Mundial de Clubes. Y contra el Salzburgo volvió a comparecer. Primero con un regate deslumbrante a la carrera que cerró con un gol y después con una asistencia de tacón a Valverde. El brasileño volvió a marcar con el Madrid dos meses después de la última vez, contra el Arsenal en aquella noche triste de la eliminación de la Champions en el Bernabéu. Puso el fogonazo de genio a una función que el equipo gobernaba a través de la ortodoxia de la estructura y de la velocidad de la pelota. Por ahí empezó la victoria contra un Salzburgo que tardó muchos minutos en encontrarse, y que conduce al Madrid a enfrentarse en los octavos de final contra la Juventus en Miami el próximo 1 de julio (21.00, Dazn y Telecinco).

