En ningún otro país se ha perfeccionado tanto el concepto VIP (Very Important Person) como en Estados Unidos. Aquí, los estadios no solo se construyen para albergar partidos, sino para ofrecer experiencias memorables convirtiendo casi el partido en cuestión en una mera excusa. Un telón de fondo para vivir una experiencia que va mucho más allá del marcador. No es que el deporte no importe, claro que emociona, pero no es lo único que se va a buscar. Un modelo de negocio al que Real Madrid y Barcelona aspiran alcanzar para transportar el sueño americano a sus estadios.

