El fútbol es cruel. A veces, despiadadamente injusto. En este deporte no basta con hacerlo casi todo bien; basta con fallar una vez para que todo se desmorone. Y si no que se lo digan a Raúl Asencio, que ha visto como dos faltas evitables han convertido su sueño una auténtica pesadilla mundialista. Un penalti frente al Al Hilal y una expulsión en el minuto 7 frente a Pachuca parecieron echar por tierra todo lo construido en más de 8 meses en la élite del fútbol. 

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