Se oye en el pelotón: qué suerte tiene Pogacar, que el único que le puede ganar en el Tour está en su equipo y es fiel. El ruido crece y se hace estruendo el domingo de solsticio en una montañita suiza con vistas a un lago, por supuesto. El rumor llega como un torrente a su equipo, el UAE, y allí sonríen. Asienten. “Sí, Almeida va muy rápido”. Y no necesitan recordar que el Tour pasado fue cuarto.

Seguir leyendo

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *