A cada avance, a cada reaparición, le sucede rápido un revés. De ahí la frustración de Paula Badosa este viernes, bandera blanca ante Xinyu Wang —tras haber cedido por 6-1 el primer set, solo 28 minutos de partido—, raquetazos contra el césped y expuesta este año a una realidad cruda, fría e indeseablemente duradera: quiere, pero su físico no le deja. De nuevo, un nivel esperanzador hasta que el infortunio se cruza otra vez en su camino y se ve obligada a abandonar. Sucede esta vez en los cuartos del torneo de Berlín y a poco más de una semana para Wimbledon, a partir del día 30, por lo que su presencia en el grande británico queda rodeada de interrogantes porque, llegue allí o no, su pelea va mucho más allá de lo puntual.

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