La imagen que mejor define el Mundial de Clubes en California es la de la plantilla de la Juventus en el Despacho Oval, plantada detrás del presidente de EEUU, Donald Trump, mientras este declaraba la guerra a Irán y hacía comentarios tránsfobos y criticaba la inmigración ilegal. “Hay que llegar de forma legal, como estos chicos”, deslizaba señalando a los atónitos futbolistas. “¿Ustedes podrían jugar con una mujer?”, les interrogaba mientras los jugadores ponían cara de póker y el director deportivo intentaba escurrir el bulto. “Por contra, tenemos un equipo femenino estupendo”. Trump es una de las caras de la moneda de esta competición. La otra podría ser Mohammed Bin Salman, príncipe Saudí, promotor de la competición a través de DAZN, en la que ha inyectado 1.000 millones de euros a cambio de un 10% de la compañía.

