Rodri Hernández sustituyó a Foden en el minuto 60 del partido de debut del Manchester City en el Mundial de Clubes. Hacía una tarde brillante en Filadelfia y la afición roja del Wydad de Casablanca añadía colorido y música a las gradas interminables del Lincoln Field. Sobre la hierba se disputaba un partido de bajas revoluciones desde que Foden y Doku adelantaron al City en la primera parte. Con los marroquíes medio resignados, el vigente Balón de Oro dispuso de un ecosistema favorable para volver a maniobrar en el eje del campo, devolviendo a su equipo la clase de presencia reconfortante que aseguran los futbolistas que mucho antes de recibir el balón ya han resuelto en su mente el problema de la jugada. El retorno del madrileño de 28 años fue la mejor noticia que podía recibir el equipo de Guardiola desde que el 22 de septiembre del año pasado se rompiera los ligamentos cruzados de la rodilla derecha.

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