Se llama Liga U22, empezará en octubre y es la nueva competición de baloncesto que nace de la mano de la Federación Española de Baloncesto, la ACB y el Consejo Superior de Deportes, y que pretende ofrecer un marco de formación deportiva y académica con el que frenar la fuga de talento joven a las universidades de Estados Unidos. Las enormes ofertas económicas procedentes de los centros americanos han vaciado de promesas a muchas de las canteras y clubes españoles. El goteo no se detiene temporada a temporada, y los equipos de las universidades estadounidenses se llenan de joyas españolas que emigran seducidas por la chequera y por la posibilidad de compaginar el alto nivel deportivo con los estudios y la experiencia personal de curtirse en el extranjero. El último ejemplo es el base Mario Saint-Supery, jugador del Unicaja que ha estado cedido en el Manresa, y que emigrará a la universidad de Gonzaga.

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