Fluminense se quedó con la miel en los labios en el estreno en el Mundial de Clubes. Pudieron ganar los brasileños, ocasiones, desde luego, tuvieron para marcar, pero no las aprovecharon. Les faltó acierto en la definición y cuando estuvieron más finos se toparon con Kobel, que hizo dos paradas espectaculares en la segunda parte. Los de Renato Gaucho dejaron escapar vivo al Dortmund. Fue un día de perdón a los alemanes.

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