El Atlético tuvo dos ocasiones claras para meterse en el partido. Primero, con el gol anulado a Julián por falta de Koke. Y después, en el 81′, con una ocasión clarísima de Sorloth que incomprensiblemente mandó por encima del larguero. A puerta vacía, casi sobre la línea de gol. Su remate, con la pierna izquierda, no encontró la red, para desesperación del Cholo, que acabó de rodillas y con las manos en la cara. No se lo podía creer. 

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