Después de casi 40 minutos de una lucha preciosa, de casi 40 minutos en los que el Unicaja tuvo a su merced al Real Madrid, con una ventaja de 19 puntos y el Martín Carpena encendido, el equipo blanco remontó en el último cuarto y robó un balón a falta de cinco segundos para empatar a falta de unas décimas (84-84). La esencia del baloncesto. Esa acción prácticamente forzaba la prórroga pero los árbitros, al ver a Kendrick Perry sangrando en el suelo, revisaron el lance y determinaron que Musa cometió una falta antideportiva que le daba dos tiros a Alberto Díaz para sentenciar un partido con un final agónico (86-84). El Unicaja fuerza el cuarto encuentro de las semifinales de la Liga ACB (martes, 21.15, Movistar) mientras el Valencia ya espera en la final desde el sábado.

