Leo Messi pisó el césped del Hard Rock Stadium como lo hacía el César en el Coliseo: con la mirada firme, el paso sereno, la multitud rindiéndose a su grandeza y el peso de la historia sobre sus hombros. No fue un simple paso más, fue historia caminando en el primer partido del Mundial de Clubes. Con la humildad de siempre, pero con la grandeza de los elegidos. El 10 saltó al ruedo entre el rugido de unos aficionados que volvieron a disfrutar por momentos de unos detalles que les transportaron al pasado.

