En las escaleras del Capitol, sobre la alfombra azul de los grandes estrenos, Jane Saville y María Vasco se abrazan y recuerdan un 28 de septiembre de hace 25 años en Sídney. Hablan de cómo la descalificación de la australiana en el túnel de entrada al Estadio Olímpico le valió a la catalana el bronce en la prueba de 20 kilómetros marcha, la primera medalla olímpica del atletismo femenino español. A la vuelta de la esquina, la china Liping Wang, la campeona olímpica de entonces, vigila el calentamiento de las marchistas de su país a las que entrena.

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