Después de más de una década feliz en Alemania, en la mejor Liga de balonmano del mundo, Gedeón Guardiola (Petrer, Alicante; 40 años) acabó por esas cosas de la vida y el deporte en Nava de la Asunción, un pueblo segoviano de unos 3.000 habitantes, en su equipo de la Asobal. “El choque cultural fue brutal”, confiesa por videollamada a punto de despedirse de las pistas. “Yo estaba en Erlangen, de 120.000 habitantes, con Nuremberg al lado, el aeropuerto, muchos estudiantes, muchas culturas… Vine y el impacto fue muy grande. Por la forma de hablar de la gente, los niños solos por la calle, la carretera nacional pasando debajo de casa, la huerta a dos manzanas, la vida en los bares, que eso no existe en Alemania, ver a la gente mayor jugar la partida a las tres de la tarde… Pero no me costó adaptarme”, cuenta el pivote, especialista defensivo, ganador de nueve medallas con la selección y gran protagonista de la mejor época de los Hispanos. Un camino que se acaba este domingo en Benidorm para dar el salto a los banquillos. De momento, al lado de sus raíces, en el Centro Excursionista Eldense, de Primera Nacional (tercera categoría). “No descarto regresar a Alemania. Para el balonmano, es el mejor sitio”, advierte.

