Lamine es un genio. Hasta ahí, no hay discusión. No ha atravesado la mayoría de edad y su talento ha arrasado en un mundo de adultos. Su personalidad no anda a la zaga, por lo que su renovación por el Barça ha caído como fruta madura. Un éxito de Laporta, sin duda, que sabe subirse a la ola como pocos. Pero todo tiene sus sombras y en el caso del genial jugador del Barça no las tiene muy lejos.

