El Valle de Aosta apuntaba a ser el escenario de la gran batalla. Todo estaba listo con un perfil de etapa que dolía. Un infierno. Dureza descomunal con 5000 metros de desnivel repartidos en 166 kilómetros. El día obligaba a superar tres primera como Col Tzecore (16 km al 7,7%), el Col Saint-Pantaléon (16,5 km al 7,2%) y el Col de Joux (15,1 km al 6,9%) y, se cerraba, con destrozo final en Antagnod (9,5 km al 4,5%). Ni un Valle. Todo subir y bajar.

