Los Knicks afrontaban el quinto partido de la final del Este al borde del precipicio, pero se aferraron a la magia de Jalen Brunson y al embrujo del Madison Square Garden para no despeñarse imponiéndose con solvencia a los Pacers (111-94) para acortar distancias en la serie (2-3) y forzar el sexto encuentro, que se jugará en la madrugada del sábado al domingo en el Gainbridge Fieldhouse de Indianapolis (2:00 h.e.).

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