Con calor y acelerado el Giro llega a las afueras de Monza, al pie de las montañas que decidirán el fin de semana el ganador final, y una fuga de 40 estilo gran día de fiesta en el Tour, de la que se extrae a 17 kilómetros el alemán Nico Denz para conseguir la victoria en Cesano Maderno, la Brianza hermosa de Miriam. Denz, de 31 años, es un veterano, un especialista en la temática, ya ganador así de dos etapas en el Giro del 23, un gregario que hace brillar los colores del Red Bull alicaído con la retirada de su jefe Primoz Roglic. Con habilidad y concentración, el alemán circunnavega una fuga de esas en la que en los últimos kilómetros se cruzan apuestas entre los corredores, quién ganará, quién hará el gamba. Cuando todos ponen su dinero por el incontenible Mads Pedersen, tremendo en rosa y ciclamen desde Albania, o por su compañero Mathias Vacek, el gigante checo que impresiona tanto como su Lidl plurivictorioso (seis etapas de las 17 han sido suyas), y los melancólicos, siempre, por Van Aert, Denz aprovecha el momento, un parón, un contrapié, un desacuerdo y vía.

