Nuevo terremoto en el baloncesto europeo. La Euroliga ha anunciado este jueves su ampliación de 18 a 20 equipos de cara a la próxima temporada. Así lo han decidido los clubes propietarios de la competición, entre los que se encuentran el Real Madrid, el Barcelona y el Baskonia, reunidos de manera telemática. El acuerdo tiene múltiples y enrevesadas aristas. Para empezar, satura todavía más un calendario ya de por sí repleto de partidos. El aumento de la competición en dos equipos no supone un cambio de formato, de manera que la Euroliga se continuará disputando en las fases que este curso han coronado campeón al Fenerbahçe en la Final Four de Abu Dabi: una liguilla regular de todos contra todos que a partir del curso siguiente subirá de 34 a 38 encuentros para cada equipo, las eliminatorias previas de play-in y los playoffs de cuartos, y la Final Four. Es decir, un maratón extenuante que los conjuntos compaginan con ligas domésticas tan competitivas como la ACB (34 jornadas de liguilla antes de las series de cuartos, semifinales y final). Un equipo en ambos torneos puede estirar su curso a más de 90 partidos entre las liguillas, los cruces y el resto de citas nacionales.

