En Breslavia, pese al cielo teñido de verde y blanco, no hubo final feliz. El Betis cayó en la final de la Conference y se esfumó el sueño de conquistar el primer título continental de su historia. Pero a pesar del silencio, de las lágrimas y del sabor amargo de la derrota, hay una figura que merece salir del césped con la cabeza alta y el orgullo intacto: Isco Alarcón.

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