El deporte casi siempre es un viaje de ascensos y caídas, de luces brillantes y sombras persistentes. Y pocas historias en el fútbol actual reflejan esa dualidad como la de Isco Alarcón, que este miércoles, en la final de la Conference League ante el Chelsea, tiene una cita con el destino. No es solo una final. Es la final. La suya.

