Un campeón del mundo entra en acción. Suena el disparo y se lanza. Al instante suena un segundo disparo, inesperado, una nula, quién lo iba a pensar, y se lleva la mano al muslo, y da un gritito de dolor, como si le hubiera alcanzado una bala. Después, tranquilo, se da media vuelta y regresa al cubo de salida, calle uno. Es Mariano García, feliz. Dos estiramientos, un amago de pase de baile. En la línea de nuevo. Después correrá imperial, front runner a lo David Rudisha, la serie de los 800m. Tranquilo, 1m 47,66s.

