Cuatro años después de haber debutado en un Europeo a los 17 años, la vallista de Barcelona Sara Gallego puede dar fe de que no es ninguna bobada ni ningún lujo contrario al mito de la excelencia la costumbre de seleccionar para los campeonatos de Europa, la puerta de entrada natural para los españoles en el gran atletismo, a jóvenes aun no poseyendo la marca mínima. Y Pol Retamal, de Vilafranca del Penedés, bien puede asentir a su lado, e, incluso añadir que un Mundial tampoco es mala cosa para los jóvenes.

