Extraña atmósfera la de este Roland Garros, entre pasado, nostalgia y recuerdos, que oficialmente hoy arranca pero que se resiste a hacerlo porque quiere volver atrás y recordar, revivir, homenajear. Aunque solo sea por unos instantes. El tiempo, que todo lo atrapa. Pero ahí están la memoria, el legado, los vídeos, para inmortalizar. Un infinito viaje de 20 años. La gran obra maestra deportiva de París. “Tout simplement: Rafa”, resume la organización. Muy sencillo, Nadal. Lo que no se hizo hace un año llega ahora, consumada la despedida y oficiado el inicio de una nueva etapa para el mito que todo lo arrastra en el Bois de Boulogne. Es el primer Roland Garros sin él en activo.
DE LA ESTATUA AL MUSEO
Desde 2021, una estatua de tres metros y 800 kilos de acero inoxidable recibe a los aficionados que visitan el complejo desde el acceso de la Avenue de la Porte-d’Auteuil. Fue el primer guiño simbólico a Nadal, al que la organización ha dedicado este año un espacio temporal en el museo subterráneo de la Federación Francesa de Tenis (FFT).
En ella se pueden contemplar algunos elementos que recogen el paso del tenista por el torneo parisino: de la raqueta con la que conquistó la edición de 2005 a algunas de las camisetas sin mangas que se enfundó en esa primera etapa triunfal. También varias portadas con sus logros en París y los trofeos.
Este domingo, el programa de la sesión diurna de la central refleja tres partidos, en este orden: Sabalenka-Rakhimova, Zheng-Pavlyuchenkova y Musetti-Hanfmann. Tras ellos —se estima que entre las 18.00 y las 19.00, pero sin hora fija— tendrá lugar el homenaje al deportista mallorquín.

