Vive el Espanyol. Por el RCDE Stadium seguirán pasando al menos otro año más los mejores equipos de LaLiga. Así será porque el equipo de Manolo González remató su permanencia con una agónica victoria ante Las Palmas. Necesitaba ganar y no falló. Lo hizo al abrigo de su público y contra un rival descendido y en depresión. No parecía difícil. Pero, a decir verdad, sí que lo fue. De hecho, durante casi una hora de reloj el Espanyol fue equipo de Segunda división. Del minuto 24 de la primera parte al 21 de la segunda. Fue entonces cuando Essugo picó en la trampa de Véliz en un penalti que dará qué hablar. Fue entonces cuando Puado asumió la responsabilidad para batir desde el punto de penalti a Horkas. El capitán fue, más que nunca, el buque insignia perico.

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