Sucedió lo inesperado. El Barcelona, el rey actual y dominador de Europa, cayó ante el Arsenal, club histórico que no vivía una final de Champions desde 2007, la única que jugó y que ganó. Hasta este sábado. No importó el favoritismo, tampoco los trofeos europeos del Barça y sus seis finales en estos últimos siete años. Pero tampoco el control culé en el segundo tiempo tras una primera parte igualada, con intercambios constantes en la posesión entre ambos equipos. Al Barça le faltó ritmo de inicio, y cuando lo logró, cuando sometió a las gunners a su juego, Stina Blackstenius marcó el gol de la victoria a 15 minutos del final y en mitad del oasis de dominio azulgrana (1-0). Y entonces, el Barça no tuvo puntería, no encontró pases en el último tercio peligrosas que evitasen que el Arsenal levantase su segunda Champions y acabase con el sueño de la cuarta orejona culé del que era el actual rey europeo.

