El Madison Square Garden de Nueva York acogió este miércoles su primer partido de una final de conferencia de la NBA en un cuarto de siglo. Las entradas más baratas, esquinadas y en el anillo superior, muy lejos de la cancha, costaba unos 600 dólares; la mayoría estaban por encima de los 1.000 dólares y las mejores, junto a la pista, se vendían por más de 60.000, dólares, precios nunca vistos en una final de conferencia. Quienes aflojaron el bolsillo presenciaron el mejor partido de los playoffs, un duelo entretenido e intenso, con predominio del juego de ataque, que se decidió en la prórroga después de que los Pacers remontaran milagrosamente 17 puntos en el último cuarto y se llevaran la victoria en el tiempo extra (135-138). El público enmudeció tras quedarse sin una victoria que ya saboreaba.

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