Hace 25 años la Liga se ganó con 69 puntos, un tope que en las últimas cinco temporadas no valió para acabar cuarto y entrar en Champions. Las cosas eran diferentes. Hace un cuarto de siglo tres equipos llegaron tal día como hoy con opciones de ser campeones, dos de ellos, Deportivo y Zaragoza están ahora en la retaguardia de la tabla en Segunda División. El Barcelona era el tercero. Ganaron los coruñeses y a muchos les pareció que se hizo justicia poética cuando Donato, y después Makaay, marcaron en la misma portería en la que seis años y cinco días antes Djukic no fue capaz de batir a González en un penalti eterno. Nadie olvida la desdicha, pero tampoco la gloria. Estos días lucen en una explanada del puerto de A Coruña unas esculturas que quieren recoger el escorzo que trazó Donato para marcar el gol que encarriló el título en la última jornada ante el Espanyol. Allí acudió el jugador la pasada semana para rejuvenecer a todos los presentes y enseñar a los jóvenes una historia que en realidad es un catecismo en la ciudad. No hay quien la desconozca, pero a veces los detalles ayudan a entender mejor qué ocurrió.

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