En plena lucha por la Bota de Oro, Mbappé perdió una ocasión única para encargar la placa con su nombre. Ante el peor Sevilla en mucho tiempo y contra nueve jugadores por las expulsiones de Badé e Isaac, los blancos fueron incapaces de hacer un partido a la medida del francés, que solo encontró a Modric como socio para fabricarse las ocasiones. Marcó uno, un golazo, pero el contexto en el que se jugó el encuentro pedía un atracón para haber sentenciado el galardón de máximo goleador de Europa. Tendrá que atarlo ante la Real.

