Los partidos se vuelven extraños cuando de la Liga apenas quedan ya las raspas. Con el Sevilla salvado la jornada anterior, la misma en la que el Real Madrid vio cómo se le escapaba el título, apenas quedaba por dilucidar el alcance del enfado de la afición sevillista con el palco y a cuánto asciende la factura goleadora de Mbappé. Y de eso tuvo mucho un partido marcado por las dos expulsiones locales; por las protestas de la grada, entre ausencias y globos sobre la hierba; y por el empeño del delantero francés, que solo desatascó la tarde cuando el rival se vio con nueve futbolistas y el graderío había descargado su descontento sobre Del Nido Jr.

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