Max Verstappen tiene tiempo para todo. Eso es válido incluso ahora que acaba de nacer Lily, la primogénita de la pareja que forman el piloto de Red Bull y Kelly Piquet, hija de Nelson, tricampeón del mundo de Fórmula 1. El viernes de la semana pasada, entre los grandes premios de Miami y Emilia Romagna, el holandés decidió tomar parte, de incógnito, en una sesión de pruebas en el mítico circuito de Nordschleife, en Alemania. Subido a un Ferrari 296 GT3 del equipo Emil Frey, que compite en los certámenes de resistencia, Verstappen se inscribió en la jornada de entrenamientos bajo el pseudónimo de Franz Hermann, un nombre inventado por él mismo con el que intentó pasar desapercibido, al menos hasta que le reconocieran. “Me pidieron un nombre para la lista de inscritos. Y pensé en el más alemán que me vino a la mente”, dijo días después, a su llegada al circuito de Imola, donde este domingo volvió a dejar claro que no hay corredor más afilado, agresivo y voraz en toda la parrilla.

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