La lluvia y una furgoneta repleta de productos de la Vuelta, también la canción de C’Mon C’Mon de Lorena Medina, The Inner Kids y Sophie Francis, dan la bienvenida al salir de la estación central de tren de Utrecht. La ronda española comienza mañana —las tres primeras etapas serán en los Países Bajos— y los coches de los equipos ya se agolpan en los hoteles aledaños. Todo son nervios, ilusiones, optimismo. También incertidumbres y exigencias, como las que tiene Movistar, el equipo más longevo y laureado del pelotón, la referencia durante muchas épocas, siempre el rival a batir. Ocurre que ya no son días de vino y rosas para el equipo español —el único en la categoría de élite—, que atiende con preocupación al retrovisor, pues no le sobran los puntos y descender de categoría es una opción cruel y posible, obligado a hacer una buena Vuelta a España. Y aunque desde la dirección ya se han confeccionado un calendario B porque entienden que todas las carreras hasta el final del curso importan y mucho, estas tres semanas son capitales para el equipo telefónico.

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