A la hora de la verdad, las prestaciones de Carlos Alcaraz se disparan y a Jack Draper se le funden definitivamente los plomos. Traían ambos una paliza de aúpa del día anterior, dos horas y media de erosión por cabeza, pero el que luce mejor pedalada y crece conforme se inclina la rampa es el español, vencedor y, por lo tanto, merecedor de la valiosa recompensa: el doble 6-4 firmado ante el inglés (tras 1h 37m) le guía por primera vez hacia las semifinales del Foro Itálico de Roma y, al mismo tiempo, le garantiza el segundo puesto mundial de cara a Roland Garros. No es menor este último detalle, puesto que, recuperada esa condición, evitaría un potencial cruce en París con Jannik Sinner, rey del circuito, hasta la pretendida final.

