El olor a cloro y el calor del vapor de agua penetran parte de las instalaciones del Club Natación Sant Andreu (CNSA). Sin embargo, hay una zona en la que se respira un aire menos cargado. Más fresco. Un trofeo permanece inmóvil en el interior de la entrada principal de la sede del club y da la bienvenida a los socios y trabajadores que se acercan a ella. Resguardado por una vitrina y cuatro cintas rectangulares, el galardón es objeto de miradas de los más curiosos. Nadie puede tocarlo. Pero no por ello se deja de obsequiar el logro más importante en la historia de la entidad: la primera Liga de Campeones LEN de waterpolo femenino.

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