Poco o nada tienen que ver las amenas noches del Trastévere con esta última en el Foro Itálico de Roma, plomiza, envuelta de anestesia, sin diversión. Y eso que sobre la pista está Carlos Alcaraz, con lo que ello suele conllevar; esto es, como mínimo algo de fantasía, independientemente de que el rendimiento sea mejor o peor. No esta vez. En esta ocasión, al número tres del mundo tan solo se le ve disfrutar cuando escucha durante un receso la melodía de Karol G, pero al menos le queda un consuelo que no es menor. Por primera vez pisa los octavos del Masters 1000 de Roma gracias al triunfo contra Laslo Djere (7-6(2) y 6-2, tras 1h 43m), sintetizado en la estadística: casi el doble de errores (28) que de tiros ganadores (15). En cualquier caso, progresa y el martes se encontrará con un adversario mayor, el ruso Karen Khachanvov (6-3 y 6-0 a Francisco Passaro).

