Poco después de las cinco de la tarde, el cielo se ennegreció en la montaña de Montjuïc, la gent blaugrana se arrancó con olés, Kylian Mbappé caía en otro fuera de juego y los 11 jugadores del Madrid se retiraron al descanso como 11 fantasmas. Nadie habló con nadie. Metieron la cabeza abajo y completaron el desfile fúnebre hasta los vestuarios. Los cuatro goles y el vapuleo recibidos en 25 minutos por el Barcelona terminaron de desnudar al vigente campeón, al que no le alcanzó ni el triplete de Mbappé ni la carga final.

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