“Cuando me preguntan por Asier, cuando me preguntan qué destacaría de él, nunca hablo de su talento físico, de su capacidad, sino de su cabeza. Lo que le hace único es la cabeza, su seriedad, su inteligencia, su control. Le pones al lado a los mejores del mundo, al recordman Holloway, al campeón olímpico Parchment, a atletas ante los que otros temblarían, y él ni se inmuta”. Habla François Beoringyan, el entrenador de Asier Martínez. Habla y no para. “Tener a Asier”, continúa el técnico francés, “es como tener el hijo perfecto, es tenerlo todo”. Asier Martínez (Mutilva Alta, Navarra, 2000) llegó como una bomba a la alta competición absoluta hace un año y allí se mantiene, allí se ha establecido, una explosión continua en los 110m vallas, 10 vallas, 40 pasos, 13,17s. Sexto en los Juegos, cuarto en los Mundiales en pista cubierta, tercero en los Mundiales absolutos. Siempre por encima de las expectativas. Casi como si no le quedara otro remedio, llega con la mejor marca de todos los participantes, favorito natural a la victoria a sus primeros Europeos absolutos, en Múnich, la pista de Rod Milburn. Nadie piensa que no vaya a ganar.

