“El zurdito va a ser bueno, lo estoy preparando para que sea mejor que el padre. Y mira que el padre era bueno”, anunciaba hace ocho años en el diario As Julio Fis, el martillo de Guantánamo (más de 1.000 goles en la Asobal), sobre su hijo Marcos. Ese zurdito ya está aquí, a los 18 recién cumplidos, protagonista de un caso del que nadie encuentra precedentes en el balonmano español, al menos en la época moderna. El joven ha sido convocado para la absoluta cuando todavía juega en la segunda división, en el Caserío Ciudad Real, y sin llegar a debutar en la selección júnior, el escalón inmediatamente inferior a los Hispanos. Él es la gran sorpresa de la lista de Jordi Ribera para los encuentros de este jueves en Italia (19.00) y el domingo en Huesca contra Letonia (18.00, ambos por Teledeporte), donde el combinado nacional busca terminar líder la fase de clasificación para el Europeo 2026.

