El fútbol es impredecible y da demasiadas vueltas. Quién le iba a decir a Donnarumma, zarandeado hace bien poco por algunas cantadas en Champions y con un pie fuera del club, que iba a conducir a Luis Enrique hasta su primera final de la Copa de Europa con el club galo en su segundo año en el banquillo. Quién le iba a decir a Fabíán Ruiz cuando Luis Enrique le dejó sin Mundial que le iba a llevar al asturiano hasta Múnich. Quién le iba a decir a Dembélé, sobre todo al del Barça, que podría ganar un Balón de Oro a un Mbappé que iba embalado Y, claro, quién le iba a decir a Kylian que su PSG podía ganar la Champions con su marcha.

