Frustración. Rabia. Decepción. Y tristeza, mucha tristeza. Esos son los estados de ánimo y los sentimientos mayoritarios que había en el vestuario del Barcelona en el Giuseppe Meazza tras el partido, tras la eliminación en la Champions League. El Barça se quedaba sin disputar la final de Múnich. Sin el triplete. Remontó un 2-0 en contra pero cayó 4-3. Hansi Flick no dudó en lanzar varios efectivos e importantes mensajes a sus hombres que calaron de inmediato. Su arenga causó efecto en una plantilla hundida. Sobre todo los jóvenes, pero también los veteranos, estaban afectados. La desazón era común, pero el grupo agradeció las palabras de su entrenador. 

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