De Molins de Rei a Sant Boi, un pueblo tras otro, polígonos industriales, ciudades dormitorio, el cinturón rojo de Barcelona, y la lluvia en chaparrones, manchas de aceite en el asfalto. Épica urbana en la segunda etapa de la Vuelta femenina. Prudencia que contradice la habitual locura del ciclismo interpretado por la mujer y cooperación. No hay fugas. Media de 38 por hora. Una proletaria del ciclismo, la neerlandesa Marianne Vos, histórica campeona de 37 años, hace brillar su coletilla bajo el casco solo dos veces, dos sprints perfectos. En la meta volante de Villafranca del Penedés, viñedos en la distancia, recauda 6s de bonificación; en la meta, tres curvas de 90 grados en 500 metros, repecho duro hasta la Muntanyeta de Sant Boi, la victoria de etapa, y 10s bonificados más.

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