A media tarde del sábado, poco antes de que se celebre la final femenina, Feliciano López (Toledo, 43 años) recibe a EL PAÍS en su despacho de la Caja Mágica para evaluar una edición que ha transcurrido contra viento y marea. A las bajas de Carlos Alcaraz y Paula Badosa se unió la salida prematura de otro de los grandes atractivos, el serbio Novak Djokovic, y entre medias llegó el inesperado fundido a negro en todo el país. “El mayor reto de todos ha sido, sin duda, lo del apagón. Fue surrealista”, indica el director del torneo de Madrid, satisfecho con la respuesta del aficionado pese a todas las circunstancias y a la ausencia del gran reclamo histórico de la Caja Mágica: año I después de Rafael Nadal. Coincide todo con una época de cambio, en la que la estructura del tenis está mutando y la dinámica de los circuitos también. Dice estar tranquilo, defiende la identidad de su evento y aspira a asemejarlo lo máximo posible a un Grand Slam.
NUEVA PISTA PARA 2028
Dos semanas antes de la presente edición, el CEO del torneo de Madrid, Gerard Tsobanian, anunció la intención de construir una nueva pista de cara a 2028, con capacidad para 8.000 espectadores, con el objetivo de reforzar la ambición de los organizadores.
“Ojalá, esa es la idea”, confirma Feliciano. “Es el último escalón para ser lo más parecidos posible a un Grand Slam. Ya somos unos privilegiados, porque tenemos tres estadios techados, como Australia, aunque nosotros desde 2010. Somos los únicos. Eso es una barbaridad, no somos conscientes de lo que tenemos”, apunta.
El director considera que actualmente, el segundo estadio “es pequeño para la dimensión del torneo y a veces se nos queda un poco corto porque la demanda es muy grande, especialmente la primera semana”. Así que la proyección es levantar otro “para separar las sesiones en dos grandes pistas”, al haber un límite de cinco partidos en la central (tres de día y dos de noche).
De llevarse a cabo la obra, dice López, culminaría “un gran plan de crecimiento” y la diferencia respecto a los cuatro grandes se reduciría simplemente a los cuadros; los de los majors son de 128 jugadores y los de los miles de 96. En los últimos tiempos, recalca, la extensión se ha ampliado de una a dos semanas y eso exige una respuesta a nivel de infraestructura.
“Hay que intentar tener unas instalaciones adecuadas para recibir al doble de gente y de jugadores”, cierra el dirigente.

