Resultaría ventajista hablar ahora de Güler y de las pocas oportunidades que le ha dado Ancelotti si no fuera porque el Bernabéu lleva año y medio cuestionándose por qué el turco juega tan poco. Desde el primer día que se puso la camiseta del Real Madrid demostró que es un jugador especial, seguro que con muchas cosas que pulir, pero un futbolista por el que merece la pena apostar. Ancelotti nunca lo hizo. Porque ponerle a jugar, como ahora, cuando no queda más remedio por las lesiones no es apostar por él, sino salir del paso con un jugador descomunal. El turco, por cierto, con su gol ante el Getafe y su partidazo ante el Celta es el que se permite al Madrid llegar a Montjuïc vivo por LaLiga.

