Vincenzo Nibali ha sido uno de los grandes nombres del ciclismo moderno. Un campeón total, capaz de conquistar las tres grandes vueltas —el Giro, el Tour y LaVuelta—, y de rozar la gloria también en los Monumentos. Pero detrás de sus triunfos hay una historia marcada por la dureza, los sacrificios, la sospecha del dopaje ajeno y una infancia al filo del abismo. En una entrevista concedida a Corriere della Sera (vía su periodista Marco Bonarrigo), el campeón italiano, ahora retirado, abre su alma sin filtros: “Fui un chico de la calle. El ciclismo me salvó”.

